La pastoral educativa
lunes, 18 de junio de 2012
viernes, 21 de octubre de 2011
La familia es una institución social. La ley impone la regulación no sólo al matrimonio, sino también a la filiación y a la adopción. La calidad de miembro de la familia depende de la ley y no de la voluntad de las personas.
La familia es una institución jurídica pero no una persona jurídica. En esta materia no cabe aceptar figuras que sean nítidamente patrimoniales.
"La familia es una íntima comunidad de vida y amor" cuya misión es "custodiar, revelar y comunicar el amor" (Familiaris Consortio)
Las familias pueden ser clasificadas en los siguientes tipos:

§ Familia extensa, formada por parientes cuyas relaciones no son únicamente entre padres e hijos. Una familia extensa puede incluir a los abuelos, tíos, primos y otros parientes consanguíneos o afines.



§ Familia ensamblada, en la que está compuestá por agregados de dos o más familias (ejemplo: madre sola con sus hijos se junta con padre viudo con sus hijos), y otros tipos de familias, aquellas conformadas únicamente por hermanos, por amigos (donde el sentido de la palabra "familia" no tiene que ver con un parentesco de consanguinidad, sino sobre todo con sentimientos como la convivencia, la solidaridad y otros), etcétera, quienes viven juntos en el mismo espacio por un tiempo considerable.

Cada familia cristiana es una “comunidad de vida y de amor” que recibe la misión “de custodiar, revelar y comunicar el amor, como reflejo vivo y participación real del amor de Dios por la humanidad y del amor de Cristo Señor por la Iglesia su esposa” (Juan Pablo II, “Familiaris Consortio” n. 17). Es una comunidad que busca vivir según el Evangelio, que vibra con la Iglesia, que reza, que ama.
Para vivir el amor hace falta fundarlo todo en la experiencia de Cristo, en la vida de la Iglesia, en la fe y la esperanza que nos sostienen como católicos.
En la familia es donde se hace posible el amor, el amor sin condiciones; los padres que inician la familia con una promesa de amor quieren a sus hijos porque son sus hijos, no en razón de sus cualidades. "La familia es un centro de intimidad y apertura".
Es en el seno familiar donde cultivamos lo humano del hombre, que es el enseñarlo a pensar, a profundizar, a reflexionar. Es en el ámbito de la familia donde el hombre aprende el cultivo de las virtudes, el respeto que es el guardián del amor, la honradez, la generosidad, la responsabilidad, el amor al trabajo, la gratitud, etc. La familia nos invita a ser creativos en el cultivo de la inteligencia, la voluntad y el corazón, para poder contribuir y abrirnos a la sociedad preparados e íntegros. El amor de la familia debe trasmitirse a la sociedad.
La familia es el primer ambiente vital que encuentra el hombre al venir a este mundo y su experiencia es decisiva para siempre.
"La familia, dice Juan Pablo II, es la primera y más importante escuela de amor". "La grandeza y la responsabilidad de la familia están en ser la primera comunidad de vida y amor, el primer ambiente en donde el hombre puede aprender a amar y a sentirse amado, no sólo por otras personas, sino también y ante todo por Dios".
domingo, 16 de octubre de 2011
La pastoral
Para poder hablar de Pastoral, es importante partir del significado que abarca dicha palabra. Según Wikipedia (enciclopedia libre) la palabra Pastoral se refiere a “lo relativo a los pastores” y si se toma desde una perspectiva eclesiástica, se refiere a “una acción de la Iglesia en favor de determinado sector de sus fieles”. Si hacemos énfasis en el rol que corresponde a un Pastor, resaltamos que es una figura de humildad y sencillez, pero de también de protección y guía. El pastor es el que lleva a pastar a las ovejas, el que las alimenta con pasto.
Asumiéndolo desde este punto de vista, podemos establecer que la pastoral es la acción eclesiástica (de Iglesia) sobre el cuidado tanto comunitario como individual de las personas a fin de establecer una relación transformadora con Dios y consigo mismo propiciando el desarrollo de una conducta coherente con los valores cristianos. De allí surge la importancia de que cada una de nuestras instituciones educativas funcionen en “clave de pastoral”
La pastoral educativa conlleva esa misma acción de guiar, proteger y encaminar el cambio transformador mediante la educación integral del individuo. Y es aquí donde se establece la importancia del educador católico, ya que no hay pastoral educativa si no se involucran en esta tarea todos los docentes de las instituciones. El personal directivo puede planificar y organizar diferentes acciones pastorales, más sin embargo, todo esto será en vano los docentes se mantienen aislados a todo este proceso. Nuestras escuelas se deben convertir en un verdadero espacio para la evangelización y los docentes en verdaderos evangelizadores.
De acuerdo con la manera en que se desarrolle la Pastoral en un centro educativo, se puede establecer que: “hay pastoral en el colegio” o que el “colegio está en clave de pastoral”. Cuando en el colegio hay pastoral las actividades relativas a la misma son realizadas por un coordinador, sacerdote o religiosa; los contenidos de cada una de las áreas o asignaturas serán dictados de forma separada, importando sólo la instrucción académica de sus estudiantes. Situación totalmente distinta a la que se da cuando un colegio trabaja en clave de pastoral: la pastoral lo impregna todo, todas las actividades que se desarrollan tienen como punto de partida y de referencia a la pastoral; todos los agentes del colegio se sienten responsables de las actividades de pastoral integrándola a su vez con las diferentes áreas o asignaturas para lograr una formación integral del estudiantes, teniendo como eje central: Dios.
Siendo el docente un agente sumamente importante dentro del proceso de pastoral en cada una de las instituciones, se debe considerar las cualidades éste que debe presentar:
ü Un educador con sentido profesional y vocacional.
ü Un educador con sentido humanitario, que fomente el respeto, la paz, la justicia, la igualdad.
ü Un educador con sentido cristiano.
ü Un educador con sentido de pertenencia hacia la Iglesia.
ü Un educador con sentido de servicio.
ü Un educador sembrador de esperanza.
ü Un educador involucrado en la acción comunitaria.
ü Un educador con sentido de solidaridad corporativa.
ü Un educador al estilo de Jesús.
Es un gran reto!!!!!! Más sin embargo, a través de esta misión lograremos ejecutar un acompañamiento en la formación integral de la persona desde los procesos educativos de cada uno de ellos.
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